Qué locura…

El mundo está del revés. Vivimos días inciertos. Vivimos momentos delicados.
Honduras recién herida de muerte con su triste golpe de estado. Casi todo el mundo descubriendo, poco a poco, nuevos brotes, cada vez más preocupantes, de la nueva gripe. Corea del Norte haciendo experimentos armamentísticos preparándose para no sé exactamente qué. De hecho, eso para lo que se preparan parece ser algo que ellos mismos están provocando.
Todo podemos resumirlo con una sola palabra. Todo se reduce a la misma falacia de siempre. No se trata de nada más que de un método de control que se utiliza desde hace mucho tiempo disfrazándolo de beneficio para el pueblo. Todo se simplifica en el MIEDO.
Miedo al régimen militar hondureño. Miedo al virus de la nueva gripe. Miedo a una invasión o ataque el que sufren los norcoreanos y miedo a ataques aislados procedentes de Corea del Norte el que sufre el resto del mundo. Miedo en Francia por las recientes amenazas de Al-Quaeda. En España por las andanzas de ETA y globalmente, en todos los rincones del mundo, por la crisis económica mundial.
Parece que nada hubiera cambiado en mi vida desde la niñez. De bien pequeños se nos metía el miedo en el cuerpo. El ‘hombre del saco’ y demás mountros imaginarios que nos harían la vida imposible si no nos portábamos bien. Poco después nos hablaban de cegueras y el mismísimo infierno si adoptabas ciertas conductas sexuales tales como la masturbación. Tras ello los miedos de no encontrar trabajo si no estudiabas y la imposibilidad de ser una persona de provecho si no terminabas ciertos estudios. Tras ello otra, otra y otra excusa para que cada día de tu vida experimentes esa sensación de vacío e inquietud que consigue convertirte en alguien dócil y manipulable. En alguien que, incluso sin motivos, siente miedo.
Sí, señores. ‘Gracias’ al miedo nos han vendido fármacos, conductas, comportamienrtos y creencias. A todos nos suena la frasecita: “Pórtate bien o dios te castigará”.
El miedo. El triste pilar de la política. El triste pilar de la totalidad de las religiones. El triste pilar de nuestras controladas vidas.

Saludos…

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